Más de 60 alumnos se han sumado a esta experiencia, acompañados por un guía profesional que nos ha conducido por algunos de los lugares más emblemáticos de la capital, desde la Plaza de España hasta la Puerta de Alcalá. Una ruta por la historia de Madrid, pero también una oportunidad para compartir, conversar y empezar a construir los vínculos que harán de este año académico una experiencia inolvidable.
La actividad ha contado con la presencia de Anabel Conesa, jefa de estudios, y Carmen Luna, directora de la Fundación SBS, que han acompañado al grupo durante este recorrido cultural.
Un paseo por la historia de Madrid
Nuestro recorrido ha comenzado en la Plaza de España, un espacio que conecta algunas de las grandes avenidas de la ciudad y que está presidido por el monumento a Miguel de Cervantes, homenaje a uno de los escritores más universales de la literatura española. Una primera parada para acercarnos a la cultura y la literatura de nuestro país.
Una parada muy especial ha sido el Templo de Debod, uno de los rincones más singulares de Madrid. Este templo del antiguo Egipto, con más de 2.000 años de historia, fue donado por el Gobierno egipcio a España en 1968 como agradecimiento por su colaboración en la salvaguarda de los monumentos de Nubia, amenazados por la construcción de la presa de Asuán. Trasladado piedra a piedra desde Egipto, fue reconstruido en Madrid e inaugurado en 1972. Hoy, además de ser un testimonio excepcional de la civilización egipcia, representa un símbolo de cooperación internacional y diálogo entre culturas. Un lugar especialmente significativo para nuestros alumnos, que durante este año también tendrán la oportunidad de descubrir cómo el encuentro entre diferentes países y tradiciones puede enriquecernos a todos.
Desde allí, nos hemos dirigido hacia el Palacio Real, uno de los edificios más impresionantes de Madrid y una de las residencias oficiales de la monarquía española. Construido en el siglo XVIII sobre el antiguo emplazamiento del Alcázar, el palacio refleja la grandeza de una época en la que Madrid se consolidó como centro político y administrativo del reino. Sus fachadas, sus dimensiones y su entorno permiten imaginar cómo ha evolucionado la ciudad a lo largo de los siglos.
La ruta ha continuado hasta la Plaza Mayor, uno de los grandes símbolos del Madrid histórico. Este espacio, cuyo origen se remonta al antiguo mercado de la plaza del Arrabal, adquirió su configuración monumental durante los siglos XVI y XVII. A lo largo de su historia ha sido escenario de mercados, celebraciones populares, acontecimientos públicos y encuentros ciudadanos. Hoy sigue siendo un lugar lleno de vida, donde el pasado y el presente de Madrid conviven a diario.
La siguiente parada ha sido la Puerta del Sol, uno de los puntos más conocidos y concurridos de la capital. Además de ser un lugar de encuentro para madrileños y visitantes, aquí se encuentra el famoso Kilómetro Cero, desde el que se miden las distancias de las principales carreteras radiales de España. La plaza también ocupa un lugar destacado en la vida social del país, especialmente durante la celebración de Nochevieja, cuando miles de personas se reúnen para dar la bienvenida al nuevo año.
Finalmente, el grupo ha llegado, recorriendo la Gran Vía, a la emblemática Puerta de Alcalá, uno de los monumentos más representativos de Madrid. Inaugurada en 1778 por iniciativa de Carlos III y diseñada por el arquitecto Francesco Sabatini, esta antigua puerta monumental formaba parte de los accesos a la ciudad. Su silueta se ha convertido, con el paso del tiempo, en una de las imágenes más reconocibles de la capital.
Cada parada nos ha permitido descubrir una parte diferente de Madrid: su historia, su arquitectura, sus tradiciones y su transformación hasta convertirse en la ciudad abierta, dinámica y multicultural que conocemos hoy.
Doce países, una experiencia compartida
Pero esta salida cultural tiene un significado que va mucho más allá de conocer monumentos y aprender datos históricos. Para nuestros alumnos, supone también una de las primeras oportunidades de compartir tiempo fuera del aula, conversar con compañeros nuevos y empezar a crear amistades que pueden acompañarles durante toda la vida.
En esta edición contamos con estudiantes de 12 países diferentes, incluido España. Doce procedencias, distintas culturas, idiomas, costumbres y formas de entender el mundo que se encuentran en un mismo espacio con un objetivo común: aprender, crecer y vivir una experiencia internacional.
La diversidad es una de las grandes riquezas de nuestra comunidad educativa. Cada alumno llega con su propia historia, sus expectativas y sus experiencias, y esa variedad convierte cada conversación en una oportunidad para aprender algo nuevo. Conocer otras culturas no solo amplía nuestra perspectiva, sino que también nos ayuda a desarrollar la empatía, la curiosidad, el respeto y la capacidad de comprender realidades diferentes a la nuestra.
En este sentido, las actividades en grupo desempeñan un papel fundamental. Las conversaciones durante el recorrido, las fotografías compartidas, las anécdotas y las pequeñas interacciones del día a día son las que permiten que personas que hace apenas unos días eran desconocidas comiencen a sentirse parte de una misma comunidad.
Porque, en muchas ocasiones, las mejores experiencias internacionales empiezan con algo tan sencillo como caminar juntos, descubrir un lugar nuevo y encontrar puntos en común con alguien que viene de otro rincón del mundo.
Un año en el extranjero que deja huella
Estudiar durante un año en otro país es mucho más que aprender en un entorno académico diferente. Es salir de la zona de confort, adaptarse a nuevas costumbres, descubrir otra cultura y aprender a desenvolverse en situaciones desconocidas. Es ganar autonomía, desarrollar nuevas habilidades y descubrir capacidades que, quizá, uno mismo no sabía que tenía.
Para muchos de nuestros alumnos, esta experiencia supone también la oportunidad de construir una nueva red de amistades internacionales, mejorar sus competencias lingüísticas y ampliar su visión del mundo. Aprender a convivir con personas de diferentes culturas los prepara para afrontar con mayor confianza los retos de un entorno cada vez más global e interconectado.
Por eso, desde SBS damos tanta importancia a la Semana de Bienvenida y a las actividades que organizamos durante estos primeros días. como el cóctel de bienvenida, Queremos que nuestros estudiantes conozcan su nuevo entorno, pero también que se conozcan entre ellos, que se sientan acompañados y que encuentren desde el principio un espacio en el que puedan compartir, participar y sentirse acogidos.
La visita cultural por Madrid es una forma de comenzar a construir esa experiencia. Aprender fuera del aula, descubrir la ciudad que les recibe y comprender que la aventura de estudiar en el extranjero se disfruta aún más cuando se comparte.
¡Bienvenidos a SBS y a Madrid!
La jornada de hoy nos recuerda que una ciudad se conoce mejor cuando se recorre con curiosidad, pero también cuando se comparte con otras personas. Madrid nos ha ofrecido una lección de historia y cultura. Nuestros alumnos, con su diversidad y entusiasmo, nos han recordado el valor de encontrarnos, escucharnos y aprender unos de otros.
Desde
el grupo educativo SBS y la
Fundación SBS seguimos apostando por experiencias que enriquecen la formación de nuestros estudiantes y que les ayudan a aprovechar al máximo su estancia internacional.
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