La experiencia de las prácticas

Nunca una práctica en una empresa debería resultar una pesadilla a ninguno de los dos implicados, ni al practicante ni a la empresa. Nunca se deben realizar promesas no cumplidas. Por ello, es importante que empresa y personas en prácticas firmen un contrato en el que todas las condiciones queden claras y reflejadas. Y luego, crear un buen clima entre ambas partes, ya que las prácticas son convenientes para ambos.

miércoles, 19 de enero de 2022

Hace un tiempo, la OIT publicó un artículo para concienciarnos de la importancia que tiene para la Productividad de las empresas, la motivación de las personas en sus trabajos, haciendo referencia a que las prácticas “basadas en buenas relaciones labores y en el respeto de los derechos de los trabajadores constituyen un medio clave para aumentar la productividad y crear trabajo decente.”
http://www.ilo.org/empent/areas/social-responsible-enterprise-level-practices/lang--es/index.htm
 
Confiando en las buenas prácticas de las empresas -y también de los practicantes- vamos a ver algunos de los beneficios que proporciona a cada una de las partes:
 
Por un lado, nos encontramos con el postulante, al que le ofrece la posibilidad de adquirir experiencia y habilidades profesionales o técnicas. Actualmente, el mundo laboral es muy competitivo, por lo que cualquier ventaja en este sentido es fundamental para destacar sobre nuestro competidor al puesto laboral. Se rumorea que los currículums tienen cada vez menos importancia para los seleccionadores, pero esto no es del todo cierto. El currículum sigue teniendo un peso muy importante, pero ahora complementamos con otra serie de herramientas que amplían la información que nos interesa, como pueden ser las redes sociales de los candidatos. En un primer vistazo al CV, la experiencia cuenta.
Las practicas no tienen las mismas condiciones laborales que las de un experto, pero son la llave que abre una de las puertas para llegar a tenerlas. No debemos olvidar que, en muchas empresas, las personas que han comenzado realizando prácticas, han acabado formando parte de esa plantilla.
 
En cuanto a las empresas, también gozan de una serie de ventajas, empezando por las fiscales y las reducciones que obtienen al contratar este tipo de personal.
Aparte, los practicantes suelen ser perfiles muy motivados, ya que suele ser su primera experiencia laboral y, en la mayoría de los casos, coincide con la obtención de su primer sueldo.
Cuando las prácticas se realizan en base a nuevos perfiles (por ejemplo, expertos en big data, en analítica web, estrategas online...), las empresas se pueden encontrar con grandes talentos para incluir en sus plantillas y que desde el mismo momento en el que comienzan con las prácticas, pueden ser muy beneficiosos para el futuro de la compañía. Como en todo, la experiencia y la formación, les aumentará la cualificación.
 
Para que las prácticas sean provechosas para las dos partes y les reporte beneficios, es importante un compromiso entre ambas. Por un lado, el practicante debe asumir que las prácticas son una parte más del aprendizaje – él/ella no lo sabe todo y sus ideas tienen que ser valoradas, no aceptadas- y, por parte de la empresa, deben asumir su papel de guías en esta primera etapa -los practicantes no están allí para hacer cafés ni tampoco saben cómo funciona una empresa o saben realizar plenamente sus tareas-.
 

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